Son las 9:30, he estado posteando casi diario. Dice José Emilio Pacheco a través de uno de sus personajes en el Principio del Placer, que escribir es ordenar las ideas. Recordar lo que has sido, ver como has cambiado. El personaje pertenece al sexo masculino, le cuesta mucho trabajo escribir y más como lo hace él: en un diario; cosas de mujeres diría él. Hace muchos años leí ese libro, estos días de viajes en puerta y algunos cambios en la vida lo tomé del librero y comencé a releerlo. Creo que fue un conjunción de situaciones porque usualmente el libro que tomo para leer y releer es Mal de Amores, pero no lo encuentro; así que dentro de los propósitos anteriormente enunciados de comprar novelas de color de rosa para estas vacaciones se anexa el de comprar nuevamente mi libro favorito.
Me imagino que escribo aquí porque me gusta recordar cosas. La verdad es que es un poco de exhibicionismo combinado con la terapéutica actividad de escribir. Cuando más tengo en la mente menos posteo; irónicamente, cuando las aguas vuelven a su nivel escribo con mas tranquilidad y sensatez. Hace mucho que no escribo nada fuera del contexto personal lo que es peor he dejado a Antonieta abandonada muchos meses. Con todo y que de verdad era un cursilería, si Jkm, tienes un poco de razón.
Quizás hoy o mañana la retome o le de matarile pero como debe ser con todo y honores.
A lo mejor dramas fuera de la edad. No sé, traigo esa canción como ancla mental. Es más traigo a Ximena como soundtrack personal desde la semana pasada.
6 de julio de 2009
5 de julio de 2009
Miedos
Creo que es una de las grandes constantes de nuestra vida: el miedo.
Desde que somos pequeños forman parte de nosotros. Ya sea porque nos inculcan o porque de verdad hay situaciones que nos asustan y a veces duran mucho tiempo.
Lo peor es cuando crecemos nos creamos miedos más terribles, y digo más terribles porque el coco es nada comparado con lo que nuestra mente "adulta" puede crearnos desde la anclas mentales hasta el perder los afectos que deseamos.
Miedo a quedarnos solos ,a que nos engañen, a que nos duela, a que le pase algo a la gente que queremos, etcétera.
Creo que somos los perros de Pávlov, estamos tan condicionados que a veces cuando una situación nos recuerda a la otra nomas no podemos avanzar. Ayer justamente pensaba que apesta cuando te ha ido mal en cuestiones amorosas y que cuando crees que puedes involucrarte again sucede que estás esperando que pase alguna cosa que haga que todo se vaya a la basura.
Lo que es peor cuando no pasa, te quedas ahí quietecito esperando que suceda.
En que momento perdemos la gallardía, quien sabe. Porque nacemos sabiendo nada y todos los días arriesgamos un poquito y aprendemos hasta que nos conformamos como lo que somos. Dejamos de arriesgar en todos los ámbitos y nos quedamos ahí quietecitos en espera de que la oscura realidad (que no siempre es así); llegue y nos coma, como el coco.
Lo malo es que al coco si éramos niños ingeniosos le poníamos trampas alrededor de la cama para que no llegará a nosotros. Lamentablemente ahora a cualquier fantasma de cuarta le vemos cara de coco y entonces estamos rodeados de trampas en espera de que ni siquiera el aire pueda pasar a través de ellas.
Tenemos miedo de emprender, de relacionarnos, de sonreía, de ser amables, de ser felices. Nos autosaboteamos todo el tiempo. Pensando en quienes ya no están y en honor a la verdad lo mejor que han hecho es largarse de nuestro sistema. Y lo sabemos y aún así nos aferramos con uñas y dientes.
No damos los saltos necesarios, ni los intentamos.
Uno debe dejar ir, desprenderse, confiar; al final son los riesgos los que nos dan más para ganar.
Desde que somos pequeños forman parte de nosotros. Ya sea porque nos inculcan o porque de verdad hay situaciones que nos asustan y a veces duran mucho tiempo.
Lo peor es cuando crecemos nos creamos miedos más terribles, y digo más terribles porque el coco es nada comparado con lo que nuestra mente "adulta" puede crearnos desde la anclas mentales hasta el perder los afectos que deseamos.
Miedo a quedarnos solos ,a que nos engañen, a que nos duela, a que le pase algo a la gente que queremos, etcétera.
Creo que somos los perros de Pávlov, estamos tan condicionados que a veces cuando una situación nos recuerda a la otra nomas no podemos avanzar. Ayer justamente pensaba que apesta cuando te ha ido mal en cuestiones amorosas y que cuando crees que puedes involucrarte again sucede que estás esperando que pase alguna cosa que haga que todo se vaya a la basura.
Lo que es peor cuando no pasa, te quedas ahí quietecito esperando que suceda.
En que momento perdemos la gallardía, quien sabe. Porque nacemos sabiendo nada y todos los días arriesgamos un poquito y aprendemos hasta que nos conformamos como lo que somos. Dejamos de arriesgar en todos los ámbitos y nos quedamos ahí quietecitos en espera de que la oscura realidad (que no siempre es así); llegue y nos coma, como el coco.
Lo malo es que al coco si éramos niños ingeniosos le poníamos trampas alrededor de la cama para que no llegará a nosotros. Lamentablemente ahora a cualquier fantasma de cuarta le vemos cara de coco y entonces estamos rodeados de trampas en espera de que ni siquiera el aire pueda pasar a través de ellas.
Tenemos miedo de emprender, de relacionarnos, de sonreía, de ser amables, de ser felices. Nos autosaboteamos todo el tiempo. Pensando en quienes ya no están y en honor a la verdad lo mejor que han hecho es largarse de nuestro sistema. Y lo sabemos y aún así nos aferramos con uñas y dientes.
No damos los saltos necesarios, ni los intentamos.
Uno debe dejar ir, desprenderse, confiar; al final son los riesgos los que nos dan más para ganar.
Etiquetas:
de todo un poco,
especulaciones,
Extrañancias,
Ideas aisladas,
Sinrazones,
Yo me entiendo
2 de julio de 2009
30 de junio de 2009
De hoy (Post muy largo)
Tuve, tenía que ir a CU.
Fui, tenía unos planes que fueron imposibles de cumplir. Llegue con mucho tiempo a donde iba a hacer mis pagos, ahí en Rectoría. Ojalá un día podamos ir con A cuando las jacarandas estén floreando y ella vea porque me gusta tanto.
Hice los pagos de los muchachos y mio tuve que caminar de Rectoría a la Facultad. No llevaba prisa, una vez realizado el pago tenía hasta las 6 para entregarlos y tenía mucho que pensar.
Hoy vi a S y a su pareja estuve cerca de ellos casi una hora; ella lo quiere mucho, más de lo que él a ella. Lo sé porque lo conozco. Pensé en muchas cosas y mientras lo hacia veía a una beba coqueta que me sonreía obvié mis pensamientos y me dediqué a coquetearle.
Quiero un hijo en un futuro no muy lejano, 3 a 5 años. Obvio lo planeo diferente, ya tengo dos muy bellos, perfectos. Pero quiero otro, no se si adoptado o mio pero quiero uno más.
Fue un día bien cargado de emociones porque primero paso lo de mis planes no realizados.
Luego ver a S con ella, me acorde de muchas cosas que por estas fechas teníamos él y yo; pero también tenía que verlos para entender que yo no podría compartir su nueva vida. Que no sería un apoyo, que no seríamos felices. Aunque claro no tenía que terminar como termino.
Vi a LC, tenía examen; yo ya no. Estuve un rato con él me reí de sus chistes y de su ex. Alguien hizo un comentario malintencionado, respondió 4 veces peor. Me gusta estar con él, supongo que nos hacemos a la idea de que en diciembre ya solo seremos nosotros. Yo he socializado más, pero LC es mas hermético, reservado. Comida, risas, una rara mini convivencia.
Hoy me di cuenta que hay cosas que cambiar con urgencia dentro de mi vida. No se si quiero hacerlo porque eso implicará desapegos que me dolerán pero hay situaciones impostergables. Cuando tengo tantas cosas en la mente no me gusta tener tiempo para pensar porque a veces la razón le gana al corazón o a la inversa. Usualmente lo evado muy bien con el ejercicio pero estos días no puedo hacer porque sigo en reposo. Me inyectaron por la mañana pero a media tarde descendí del paraíso de los medicamentos a la adorada lumbalgia. Tome un libro en el metro, lo leí todo y lo deje en una estación diferente. Leo con rapidez, necesitaba ocupar la mente. No pude evitar pensar juguetona que alguien más habría leído ese libro y lo había dejado, que por un momento compartía con un desconocido el placer de la lectura y que jamás lo sabríamos. Parte de mi yo soñador.
El metro viajaba lento, tomé un taxi al cual primero no agradecí que no me quisiera traer hasta la casa pero después ame por no haberlo hecho. Había mucho tráfico. En la raza la micro que me deja justo frente a la casa se llenaba un sexy bombero (literalmente) nos dejo pasar a mi y a otra señora. Se sentó a mi lado, después de la mitad del camino su pierna rozaba la mía, de repente ring ring su esposa al teléfono; ¡oh oh! Cinismo total cuando me sonrió al final se mordió el labio mientras me cerraba el ojo y yo solo pude pensar desgraciado.
No vi a los niños antes de dormir. Mañana se compensará.
Estoy particularmente cansada. Ya quiero irme a Zacatecas con A y los niños.
Los exámenes son un arma de doble filo, por un lado me ponen vulnerable y por el otro me ocupan y entonces no pienso.
El problema es que ya se terminaron.
Fui, tenía unos planes que fueron imposibles de cumplir. Llegue con mucho tiempo a donde iba a hacer mis pagos, ahí en Rectoría. Ojalá un día podamos ir con A cuando las jacarandas estén floreando y ella vea porque me gusta tanto.
Hice los pagos de los muchachos y mio tuve que caminar de Rectoría a la Facultad. No llevaba prisa, una vez realizado el pago tenía hasta las 6 para entregarlos y tenía mucho que pensar.
Hoy vi a S y a su pareja estuve cerca de ellos casi una hora; ella lo quiere mucho, más de lo que él a ella. Lo sé porque lo conozco. Pensé en muchas cosas y mientras lo hacia veía a una beba coqueta que me sonreía obvié mis pensamientos y me dediqué a coquetearle.
Quiero un hijo en un futuro no muy lejano, 3 a 5 años. Obvio lo planeo diferente, ya tengo dos muy bellos, perfectos. Pero quiero otro, no se si adoptado o mio pero quiero uno más.
Fue un día bien cargado de emociones porque primero paso lo de mis planes no realizados.
Luego ver a S con ella, me acorde de muchas cosas que por estas fechas teníamos él y yo; pero también tenía que verlos para entender que yo no podría compartir su nueva vida. Que no sería un apoyo, que no seríamos felices. Aunque claro no tenía que terminar como termino.
Vi a LC, tenía examen; yo ya no. Estuve un rato con él me reí de sus chistes y de su ex. Alguien hizo un comentario malintencionado, respondió 4 veces peor. Me gusta estar con él, supongo que nos hacemos a la idea de que en diciembre ya solo seremos nosotros. Yo he socializado más, pero LC es mas hermético, reservado. Comida, risas, una rara mini convivencia.
Hoy me di cuenta que hay cosas que cambiar con urgencia dentro de mi vida. No se si quiero hacerlo porque eso implicará desapegos que me dolerán pero hay situaciones impostergables. Cuando tengo tantas cosas en la mente no me gusta tener tiempo para pensar porque a veces la razón le gana al corazón o a la inversa. Usualmente lo evado muy bien con el ejercicio pero estos días no puedo hacer porque sigo en reposo. Me inyectaron por la mañana pero a media tarde descendí del paraíso de los medicamentos a la adorada lumbalgia. Tome un libro en el metro, lo leí todo y lo deje en una estación diferente. Leo con rapidez, necesitaba ocupar la mente. No pude evitar pensar juguetona que alguien más habría leído ese libro y lo había dejado, que por un momento compartía con un desconocido el placer de la lectura y que jamás lo sabríamos. Parte de mi yo soñador.
El metro viajaba lento, tomé un taxi al cual primero no agradecí que no me quisiera traer hasta la casa pero después ame por no haberlo hecho. Había mucho tráfico. En la raza la micro que me deja justo frente a la casa se llenaba un sexy bombero (literalmente) nos dejo pasar a mi y a otra señora. Se sentó a mi lado, después de la mitad del camino su pierna rozaba la mía, de repente ring ring su esposa al teléfono; ¡oh oh! Cinismo total cuando me sonrió al final se mordió el labio mientras me cerraba el ojo y yo solo pude pensar desgraciado.
No vi a los niños antes de dormir. Mañana se compensará.
Estoy particularmente cansada. Ya quiero irme a Zacatecas con A y los niños.
Los exámenes son un arma de doble filo, por un lado me ponen vulnerable y por el otro me ocupan y entonces no pienso.
El problema es que ya se terminaron.
Etiquetas:
A,
cosas que no quieres leer,
cosas y cosos,
De diario,
de todo un poco,
de él,
Ella,
ellos,
Ideas varias,
la que era,
la que seré,
LC,
Menos días de estos.,
Muy personal,
S,
Yo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)